101. Están bien feas las dos.
Eva se encontraba inquieta y no era por el dolor en su rostro, su inquietud iba más allá del dolor físico. Era como si temiera por Jeremy, a pesar de haber visto que le sonreía algo, no estuviera bien.
Lupe observó a Eva moverse inquieta en su cama, ella tampoco podía dormir, No podía hacerlo, se encontraba nerviosa, ansiosa, como si temiera por el abogado.
—¿Eva estás bien?— le pregunto Lupe al no ser capaz de hacer la vista gorda, ni con lo que sentía, ni con lo que parecía pasarle a su amiga