Los amo a todos...
La mujer que estaba adentro de la casa lanzó una exclamación y se apresuró a saber quienes eran aquellas personas que traían noticia de su única hija, a quien no veía desde hacía más de veinte años.
— Buenas tardes— saludó la mujer— ¿Que saben de Daphne?
La voz de la mujer estaba llena de ansiedad por querer saber.
— ¿Podemos pasar?— dijo Hafid.
— ¡Oh sí! ¡Qué descortesía! ¡Adelante y siéntense!— dijo la mujer.
Se sentaron con rostros ansiosos por saber de su hija.
— ¿Quienes son ustedes?