La vida, no es complicada...
Sylvia, los abrazó en gesto cariñoso.
— ¡Hola! ¿Cómo están ustedes? Me alegro de tenerlos acá, gracias por venir y conocer a los niños— dijo ella.
— Nosotros, también estamos felices de estar acá hija, gracias por la oportunidad qué tenemos de verlos, no sabes lo que significa esto para nosotros— dijo la abuela.
—¡Vengan abuelos, quiero mostrarles nuestra habitación!— dijeron los niños al unísono.
Cada uno, tomó a uno de los abuelos por la mano y los condujo hasta el interior de la casa,