Sylvia y Hafid veían pasar la vida con instantes de felicidad como toda pareja que se ama, con cuatro hijos creciendo y desarrollándose no solo físicamente, si no también a nivel intelectual, se había esforzado por criarlos con valores y principios arraigados, sus hijos siempre reconocían éste gran privilegio:
“Eran hijos privilegiados porque tenían muchos abuelos ”
Ya Sylvia y su esposo habían alcanzado el aniversario de bodas número veinte, por lo tanto sus primeros hijos ya habían alcanzado