Me apresuro a llegar a mi casa y toco el timbre. En cuanto la puerta se abre, veo a la abuela Marion quien me mira con el entrecejo fruncido. Es evidente que también está molesta conmigo por la actitud que tomé con mamá.
—¿Dónde está ma… mamá? —No entiendo porque ahora me cuesta tanto trabajo llamarla mamá cuando antes se me hacía de lo más normal.
—En su habitación llorando, no ha querido salir de allí desde que te fuiste. —Solo asiento y subo hasta su habitación. Toco la puerta y quién me abre