Lilibeth
Al día siguiente, me despierto con el cuerpo hecho trizas y si bien es cierto que hacer el amor con Massimo es algo maravilloso, también es cierto que es un salvaje insaciable.
Giro en la cama y cuando lo veo boca abajo, profundamente dormido, una pequeña sonrisa florece en mi rostro al recordar que ayer por la noche antes de dormir me confesó que me amaba. Aunque fue una simple palabra, el solo hecho de que él lo haya mencionado primero hizo que mi corazón saltara de felicidad.
Levant