A MERCED DEL DINERO. C42: Quería correr el riesgo.
La noche se había convertido en un refugio de sombras y murmullos, donde solo el sonido del mar rompía el silencio. La brisa salada envolvía sus cuerpos mientras permanecían acostados sobre la arena, abrazados, con las estrellas extendiéndose sobre ellos como testigos mudos de su encuentro.
—Esto es tan... empalagoso —manifestó Marfil de repente, con una sonrisa perezosa.
Lucas rió suavemente, sosteniéndola con más firmeza entre sus brazos.
—¿No te gusta estar acostada así conmigo? ¿De noche en