A MERCED DEL DINERO. C120: Olvídate de Abigail.
—¿¡En serio!? —exclamó Vania, llevándose las manos a la cabeza—. ¡Ay, no puede ser!
—Sí —respondió Marfil, afirmando con la cabeza—. Eso fue lo que pasó, pero ni Richard ni yo tuvimos jamás la intención de lastimarla. De todos modos, él ya tenía pensado terminar con ella. El problema fue que las circunstancias se anticiparon y… bueno, ella terminó viéndonos justo en ese momento. Yo entiendo que está muy dolida, lo entiendo de verdad. Pero no me quiso escuchar. También me acusó de cosas que no s