Después de bañarse y estar vestidos, el efecto de Curthwulf comenzó a disiparse. Charlotte, estaba satisfecha y aunque la figura de Curthwulf seguía viéndose magnifica con ropa, ya se había concentrado en lo que quería.
— No me quedaré aquí contigo.
— ¿Por qué no? — pregunta Curthwulf confundido.
— No podemos ser así de íntimos.
— Nena, creo que ya hemos sido más que íntimos. Ya no hay una sola parte de tu cuerpo que no haya besado. — dice Curthwulf llevando sus manos a la cadera de la mujer qu