Los besos aumentaban la intensidad y todas las dudas fueron despejadas. Era como si hubiese encontrado matemáticamente el valor de X y con ello, todo problema de mi vida, incluyendo mis inseguridades, llegaran a una solución que tenía en mis manos, bueno, en este caso, sobre mí.
Por eso, dejándome llevar y sin pensar en las consecuencias, sigo su beso, mientras acaricio las cicatrices que están en su espalda y brazos, deseando besarlas también. Su mano, llega a mi muslo y bajando un poco más ha