Realmente no tenía ni la más remota idea de lo que estaba haciendo y por el latir frenético de mi corazón, no podía seguir confundiéndome. Después de todo, si lo hacía, no solo podía herir los sentimientos del señor Holftmann, sino, todos los que lo rodean.
— Señor Holftmann, creí que había dicho que no quería dar una opinión equivocada al ser nuestra primera cita — murmuro al sentirme demasiado bien con sus toques.
Es en ese momento que él suspira profundo y a regañadientes, aceptas alejarse d