Curthwulf no tenía intención de negociar y deseando olvidar todo lo que lo atormentaba y las propias decisiones que había tomado, la besó con tanta intensidad que no hubo una sola parte de su cuerpo que no estuviera excitado.
— No puedes hacer esto. Estoy enojada aun contigo por lo de esa mujer.
— Ya te he pedido disculpas, señora mía.
— Aunque acepte tus disculpas, no podemos tener sexo. Sigo molesta.
— ¿Me perdonas entonces?
— Sí, pero no voy a tener sexo contigo.
— Papá siempre decía que el