Samantha estaba abarrotada de la felicidad, exclamaba con gran emoción y euforia a Gerald por todo lo que había hecho.
- ¡Gracias! Gracias de verdad mi vida, eres el mejor, mi gracias Dios - Exclamó Samantha una y otra vez besando al CEO por cada agradecimiento que le daba.
Las personas en el restaurant que estaban alrededor aplauden el gesto junto a los mesoneros, cada vez que hacían algo similar, los trabajadores del restaurant ofrecían un servicio de champagne gratis a cambio de un consumo d