— Samantha, Gerald está aquí — Exclamó Isabel en voz alta.
Había tanto ruido de personas que Isabel tuvo que gritarle dos veces. Samantha escuchó los gritos de Isabel y volteó y vio a Gerald enojado, ella estaba tan ebria que hizo caso omiso y no le dio importancia de que él estuviera allí. A ella no le importaba si Gerald estaba observándola, siguió bailando con los hombres y se tomó una botella de cerveza hasta el fondo, como para demostrarle a Gerald que era libre y podía hacer lo que ella q