Gerald estaba feliz y eufórico porque Samantha le había confirmado que sí se casaría con él, ella estaba de acuerdo. Gerald sintió que ambos tenían el mismo sentimiento y que a partir de ahora nada se podrá interponer entre él y ella. Gerald cargó a Samantha entre sus brazos hasta la cama y la acostó, luego él se tumbó al lado de ella.
— ¡Qué suave está el colchón! — Expresó Samantha tocando la cama.
— Sí, lo mandé a cambiar hace un rato por uno de primera calidad — Comentó Gerald.
— ¿Cómo cons