—Ni he podido tomarme un café antes de esto —sollozó Beth entre los brazos de su mejor amiga—. Es demasiado temprano para este drama.
Beth ya había contado todo a la pelirroja, a tropezones y llanto, pero lo hizo.
—Eso te pasa por bonita —bromeó Gianna.
Beth levantó la cabeza y entrecerró los ojos.
—Es que me ves con ojos de amor.
—No, es que en serio eres bonita y no es tu culpa que esos dos no se puedan controlar cerca de ti —insistió Gia—. Tranquila, Beth, yo sé que estás inquieta por todo l