—¡Te extrañé mucho, amor! —exclamó la misteriosa mujer ante un desconcertado Aleksi.
La mujer se apresuró hasta él, tiró de su mano y señaló la habitación. El lobo estaba congelado.
»Te tengo preparada una sorpresa muy mojada, ¿quieres ver?
«Oh, carajo», pensó Aleksi.
—Beth, no…
Pero Beth colgó sin pensarlo dos veces.
¡No podía ser posible! ¡¿Por qué esa mujer estaba en su casa?! ¡Es decir! Claro que sabía por qué estaba en su casa, formaba parte de su equipo de seguridad y a veces se acostaban