—Me alegra que lo admitas.— rio entre dientes en un esfuerzo de que no notara sus mejillas rojas. –De todos modos… quería volver a poner en pie la apuesta.— pestañeó inocentemente.
—Oh.— él podría haber parpadeado, pero por la expresión ceñuda de su máscara no estaba muy segura. —¿Y eso por qué?
—Porque ya la gane.— sonrió con superioridad.
—¿Disculpa?
—Oh, vamos. Sabes que sí Ulises está con Oriana es por mí, y es obvio que Bryan y Cinthya van a volver. Yo ganó.
—Todo eso es cierto, es verdad.