Llegó a la fuente del parque y de inmediato detectó a Cinthya bajando de su auto con su hija a lo lejos, por lo que no lo pensó dos veces y corrió hacia ellas.
—¡Oh, Cristal, hola! —La rubia de ojos verdes alzó un brazo amistosamente al verla.
—¡Cristal, HOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!— su pequeña hija pelirroja de ojos verdes de inmediato corrió a engancharse a su pierna, dificultándole el terminar de acercarse a su madre. —¡Te extrañe!— dijo con ojos llorosos como sí esta no fuera tan solo su segund