Kono mune ni idaku mono dake ga, shinjitsu da. (Solo aquello que llevamos en el pecho es la verdad.)
Azumy utilizó sus manos y labios para llevarlo a un punto máximo de placer. Con la punta de su lengua hurgó en su pequeña y alargada hendidura.
Masaki no pudo evitar gemir al sentir la humedad de sus labios provocando en él, infinidad de sensaciones nunca sentidas, aquello era glorioso para un joven inexperto en el arte del sexo, como él. Cuando Azumy observó la gota transparente que se asomaba, se entregó a darle el mayor placer, se aferró a sus glúteos y presionó con fuerza contra su rostro