60. Tenemos que irnos
Gabriel sintió las palabras como un golpe, como si hubiesen cogido su corazón y lo estrujaran y reventaran por completo. Sabía que ella tenía razón, que se habían hecho daño, que él se había equivocado desde el inicio haciendo cada vez más grande la desconfianza que había, pero eso no significaba que estaba dispuesta a perderla. Ni de madre.
—Existió— dijo él y sintió como su voz salió como una exhalación, al tiempo que Sofía apretaba con fuerza los labios para que estos dejaran de temblar—Sabe