Vanessa mantenía su mirada fija en el computador, otra vez buscaba empleo.
«A empezar de cero» se dijo así misma; sin embargo, no tenía referencias de sus empresas anteriores, y no pensaba humillarse ante Rose Knight.
—¿Podemos hablar? —cuestionó Caroline, y colocó frente a su hija un vaso con jugo de naranja y un emparedado—, debes comer mejor —recomendó.
Vanessa suspiró profundo, miró la comida, y no sentía ni ánimos de alimentarse.
—Sí vas a interceder por Ryan, pierdes el tiempo, April te