Raúl la recorrió de pies a cabeza, ella llevaba una falda de seda azul marino, acampanada, le llegaba hasta la rodilla, la blusa era blanca con rayas celestes, el cabello lo llevaba suelto en ondas, y su maquillaje era muy sobrio y elegante.
—El mismo que no ha dejado de pensar en ti un solo instante. —La miró mojándose los labios—. Estás más hermosa que en el pasado, me da tanto gusto verte, ¿y a ti?
Vanessa frunció el ceño, le arrebató el contenedor con café, sus ojos destilaban ira, resenti