Capítulo 37: Jugando con fuego.
Vanessa sintió que la piel se le erizaba, no le agradó el tono en el cual él le habló.
—Habíamos quedado en desenmascararlo, y esta es una buena oportunidad —contestó apretando los dientes, arrastrando las palabras.
Ryan bufó molesto, tiró de los mechones de su cabello.
—Pero no a costa de un gran negocio. ¿Te volviste loca? —gritó.
Vanessa apretó los puños, respiró profundo.
—Ni siquiera sabemos si no lo logró —comentó—, y te pido que me bajes el tono de voz. —Irguió la barbilla.
Él la o