Ryan abrió con amabilidad la puerta de su auto para que Vanessa subiera en el vehículo, luego él ocupó su lugar.
Ella iba en profundo silencio, daba pequeños golpes con sus dedos en el portafolio, mientras miraba los grandes edificios que adornaban la ciudad.
—Estás muy callada —dijo Ryan.
—Estoy repasando en mi mente la propuesta, espero te hayas tomado el tiempo de estudiarla. —Giró su rostro y lo observó levemente.
Ryan torció una sonrisa.
—Es cierto que eres una ejecutiva brillante, no