Capítulo 36: Así que soy quien te hace feliz en las mañanas.
La pequeña apretó los labios, pasó con rapidez el cereal que estaba comiendo.
—Lo trajo George —titubeó no era muy buena diciendo mentiras—, tú estabas dormido, yo abrí.
Ryan frunció los labios, se llevó los dedos a la boca, pensativo.
—Debiste despertarme, no me gusta que abras la puerta, puede ser peligroso —advirtió—. Hoy iré por ti a la escuela, comeremos juntos.
La mirada de la pequeña brilló, sonrió ampliamente, el corazón brincó de emoción.
—¿Podemos ir al parque luego de comer?
—Lo