Capítulo 11: Cómplices.
Ryan mantenía su mirada fija en el computador, hacía unos ligeros cambios al nuevo proyecto en el cual trabajaba.
Estaba tan concentrado que no sintió ni la presencia de su asistente.
—Señor —carraspeó la chica.
El hombre sacudió la cabeza, giró el cuello de un lado a otro.
—Dime —contestó.
—Ya encontré un apartamento para usted y la niña —mencionó—, está en Avalon, en el cuarto piso —mencionó, se acercó al escritorio con su iPad y le enseñó las fotos—, está amoblado, pero puede hacerle cam