Ambas pequeñas saltaron del juego y corrieron hacia el caballero, lo agarraron de las manos y lo arrastraron al parque.
—¿A qué juegan? —indagó él.
—Estábamos aburridas, pero ya que llegaste podemos jugar a las cogidas.
Vanessa negó con la cabeza.
—Niñas, el señor Knight no está vestido para la ocasión. —Miró al caballero, lucía un impecable traje de diseñador gris, su camisa era negra al igual que la corbata, sus zapatos brillaban de relucientes.
—No hay problema, vamos a jugar —mencionó, se q