María Luisa lo miró con profunda seriedad.
—Te aseguro que saldrás libre, probaré tu inocencia —enfatizó.
«Este duelo con el abogado del diablo, no lo voy a perder» dijo ella en su mente.
—Entonces confío en ti —expresó Ryan, la seguridad de ella, le hizo creer que era posible ganar.
María Luisa se despidió y de inmediato se puso a trabajar en el caso de Ryan.
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Ya el sol había caído por el horizonte, anocheció, las niñas se fueron a dormir. Vanessa no había probado bocado en la cena, no