Capítulo 81.
En medio de fuertes aplausos, Daniel y yo terminamos de bailar, riendo juntos y decidiendo tomar un pequeño descanso.
Como en la ceremonia de unión de todos los lobos, la fiesta iba a durar hasta el amanecer, cuando Daniel y yo nos íbamos a retirar un lugar un poco más “intimo”, para pasar la noche de bodas… A diferencia de los humanos, los lobos no tenemos la costumbre de realizar “lunas de miel” o algo así, solo pasamos un par de días juntos haciendo lo nuestro, preferiblemente en un lugar al