Capítulo 5.
Siendo sincera, jamás pensé que iba a terminar en esta situación.
—Sube al coche —me ordena Jason, abriendo la puerta trasera de mi propio auto para mí.
—¿No debería conducir yo? —pregunto sintiéndome algo tímida.
—No.
Jason no parece un tipo accesible, en realidad parece esa clase de clientes que tenía en el supermercado que no te saludan al entrar y no te agradecen después de que los atiendes, serios y groseros.
Con un suspiro, viendo su serio y hermoso rostro, decido obedecer, subiéndome en