Capítulo 42.

—Está bien, te tengo, estas a salvo aquí conmigo.

De una forma tranquilizadora, Jason me ayuda a entrar en la bañera, quitándome toda la suciedad del cuerpo, después de haber corrido por horas en el bosque.

Todo estaba extrañamente silencioso y obscuro, como si ahora en la manada no hubiera nadie más que él y yo, los dos solos, juntos por fin en su mansión. Me desmayé un par de veces hasta regresar aquí, todo lo que pasó y el cansancio fueron demasiado para mí, así que no pude evitar dormirme v
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