Una vez fuera del automóvil, se dio cuenta de que se encontraban en un muelle. Quedó atónita y descolocada, pensó, en un primer momento, que aquel paseo lo darían en una playa o malecón.
—¿No te irás a quedar parada allí? —Daniel la besó sin ella esperarse y solo acabó dejándola queriendo más. La tomó de la mano conduciéndola hacia el muelle.
—Pero… ¿A dónde me llevas? —Ella quiso saber, él solo la aferró por la cintura y la besó en la sien.
—La curiosidad mató al gato —él se burló.
—Ya decía y