Aquella noche de reencuentros, sin duda había marcado el parteaguas de una nueva etapa en nuestras vidas, Alex se veía más relajado, mucho más tranquilo, cómo si el haber hablado con su mamá le hubiese producido el alivio que tanto necesitaba, aún cuando seguía cargando mucho dolor Y no terminaba de decidirse a perdonarla, a olvidarlo todo y seguir adelante. Regresamos a casa y todos nos recibieron con los brazos abiertos, extrañaban mucho a los gemelos, así que se desvíen en atenciones para el