La crisis de nuestro bebé había pasado, por fortuna ahora se sentía mucho mejor, y eso definitivamente suponía un gran alivio tanto para Elizabeth como para mí, el doctor Andrews había regresado al pueblo, y nosotros nos comprometimos a visitarlo a la brevedad posible. Andrew será un tipo bastante solitario, con un gran corazón, que merecía ser ayudado en todo lo necesario para que esa hermosa causa que lideraba pudiese rendir los frutos por los que tanto se había esforzado. Yo estaba dispuesto