Elizabeth
Tuvimos la mejor fiesta de bodas que cualquier pareja de enamorados pudiese desear, pero ahora había terminado y debíamos prepararnos para la que sería nuestra noche de bodas. Aquello me hacía mucha ilusión, pero también me ponía muy nerviosa, pues sería la primera vez que me entregaría a un hombre, y aun cuando sería como siempre lo soñé, el miedo en estos casos es razonable. Subí a la habitación para cambiarme de ropa y prepararme para marcharme con mi esposo, allí estaba mi abuela