Algunos meses después.
—Por fin ha nacido mi nieta, es una niña muy hermosa, la más bonita. — Se regocija satisfecha.
—Mamá no es para tanto, solo es una bebé llorona, ya quiero irme a mi casa para no tener que escucharla nunca más. — Le dice ella de mal humor.
—Hija no tengas ese corazón tan duro, los hijos son una bendición, y mírale los ojitos. — Ella voltea la cara con desagrado para el otro lado.
— Ya madre no intentes meterme a esa mocosa por los ojos, muy bien sabes que no quiero saber n