—¡Don Jan Carlo! —exclamó mientras lo ayudaba a sentarse con dificultad—. ¿Qué le ha pasado?
Jan Carlo respiraba con dificultad, su pecho se movía de manera errática. Levantó la mano débilmente hacia ella y murmuró con voz apenas audible:
—El... medicamento... busca mi medicamento...
Sofía se puso de pie de inmediato, sus ojos recorrieron frenéticamente la habitación, buscando el pequeño estuche donde sabía que guardaba su medicación.
Lo encontró sobre la mesita de noche, un pequeño frasco de