Antes de meterse en la cama, se miró en el espejo del buró; “Definitivamente no volveré a recuperar la cintura”, pensó. Estaba por cubrirse con las sabanas cuando las vibraciones se hicieron continuas; ya no era un mensaje, era una llamada.
Le fastidió ¿A esa hora podían llamar para ofrecer un servicio? Pero de todas maneras respondió.
-Hola –
- ¿Deanna? –
- ¿Quién habla? –
- ¡Deanna! No estaba seguro de que continuarías con el mismo número. Soy yo, Frank –
- ¿Eh? ¿Frank? –
- Si ¿cómo has