Leonard se estaba volviendo loco, literalmente. Seguía de cerca a la aspirante a Prima Donna a través de las fotografías que se publicaban en línea. Las últimas que había visto eran del bautizo de la hija de Harry y en todas aparecía Daniel con ella.
No podía desvanecer esa sensación extraña que perduraba desde el día en que la conoció. Ni él mismo sabía que era lo que lo impulsaba a seguir insistiendo, a lo mejor el orgullo herido porque se le había resistido o a lo mejor esa idea de que era l