A Leonard se le había enfriado la sangre en un segundo. El tipo con menos escrúpulos y vergüenza tenía ganas de llorar. La conexión que había sentido con ella no era física, algo en las entrañas lo llevaba a estar a su alrededor y él lo confundió con apetito sexual. Querer morirse ni se acercaba a lo que sentía en ese momento.
Todo tenía sentido ahora. Aquella vez le había dicho a Marcus que Deanna cantaba como si fuese un alma vieja; era como su madre. Su fría y despectiva madre también cantab