Además de los dolores y las molestias, Deanna se sentía abrumada por algo más: las dudas y los miedos. Ella podía salir a escena en un teatro nuevo cada vez, en la capital europea que sea, mirar un punto fijo y cantar sin detenerse; pero esto era totalmente diferente. Esto, le daba terror.
Comenzó a entender la dimensión del embarazo cuando sus hijas se movieron por primera vez, cuando el obstetra le hacía oír ambos corazoncitos y le mostraba las imágenes de sus bebés en la pantalla. Dos pequeña