- ¡¿A dónde lo llevaron?! - Le preguntó mientras se levantaba de la cama a toda velocidad.
- Al Hospital Hudson, espérame… - Respondió Leonard.
Pero Deanna no lo esperó; salió corriendo, en pantuflas, tomando el sobretodo que Daniel había dejado en una silla y las llaves del auto.
- ¡Deanna! ¡Nena! -
No lo oía, el teléfono quedó dentro de uno de los bolsillos; pero Leonard si pudo escuchar como el motor del coche se encendía.
- ¡Carajo! -
Salió a una avenida para tomar un taxi. Él estaba