Lo que lo estaba volviendo loco, o mejor dicho, quien lo estaba volviendo loco estaba sentada frente a él. Un pequeño café, apartado, medio escondido y discreto. Los ojos verdes de nuevo llorosos y la voz quebrada.
- No puedes hacer eso… - Le dijo Daniel.
- No me queda otra cosa -
- Pero… -
- No viviré escondiéndome por siempre. Sé que no debí hacerlo, sé que me equivoqué, pero ya no lo soporto… Ahora menos que nunca-
- Irte no lo solucionará nada… Por favor… -
Lo miró con tristeza, pero