Capítulo 9 —Ruidos molestos
Vera permaneció sentada en la cama mucho después de que Mauro le diera la espalda.
La habitación estaba en silencio, pero no era una paz real. Era una pausa peligrosa después de demasiadas cosas dichas a medias. La botella de agua seguía sobre la mesa de noche, abierta, olvidada, y ella no podía dejar de mirar al hombre que ocupaba el sillón como si incluso durmiendo tuviera derecho a incomodar.
—Mis motivos tendré.
La frase le daba vueltas en la cabeza.
¿Debía insist