Había pocas cosas que me habían enseñado mi padre que eran de real utilidad. Me había enseñado a ser ambicioso, a imponerme sobre los demás, a tomar iniciativa, a aprender cada vez más y más. Pero también me había dicho que si habíamos metido la pata, si habíamos cometido un gran error, si teníamos que enfrentar algo que no nos gustaba hacer, y que ocurría muchas veces en la vida... teníamos que dar la cara.
Él al menos me lo decía en el terreno de la medicina, todos cometemos errores, pero er