—Doctor Wagner... ¿Se encuentra bien?— me preguntaba uno de los estudiantes. Cuando volteo es justamente Wallace, el pobre chico que tuvo que enfrentarme y comunicarme que había básicamente abandonado a mi esposa a su suerte. Lisa se enteró y le agradeció por su ayuda y además me hizo prometer que me iba a disculpar con él. Fue una conversación incómoda, pero lo hice, más o menos.
—Ehhh... Sí ¿por qué?—
—Usted estaba... tarareando una canción— dice mirándome con algo de preocupación. Y yo me