El corazón de Lyra latía con la fuerza de mil caballos, sus ojos perdidos y algo lúgubres miraban al mundo a su alrededor sin mirarlo realmente, mientras que su mente intentaba recrear lo acontecido la noche anterior sin ser capaz de obtener una respuesta a aquello. Cansada, preocupada y algo temerosa por la llegada de la noche, la hermosa mujer de mirada azul y dorado se deslizó fuera del cuarto, utilizando la ropa más modesta que logró encontrar.
Vistiendo una simple falda marrón tierra, con