Las palabras de Hades fueron dulces, tiernas y gentiles, logrando corromper el frio corazón de Lyra, haciendo que éste se acelerará de forma notable, a la vez que un rubor invadía sus mejillas.
—Gracias—susurró la hermosa chica de cabello dorado como el sol, mientras devolvía la mirada al rey.
Hades la observó durante algunos instantes, hasta que sintió como sus mejillas se volvían tan rojas como las de ella, por lo que decidió volver su vista al frente, evitando ver a la bella dama a su lado.