Todos los nervios, la vergüenza y la ansiedad que Alexander habia sentido aquella mañana, se desvanecia en el olvido, mientras conducia en su vehiculo junto a una alegre Bianca, quien observaba por el vidrio del auto el paisaje de una ciudad radiante, despierta y activa.
Aquella parte de la ciudad era acaudalada, lujosa y elitista. Muy diferente de la parte que ella solia frecuentar.
Vibrante, radiante y pintoresca, igual que una película hermosa de alguna especie de comedia romántica.
—¿Te gus